El Boletín Analítico No. 122 de FAOSTAT, publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en colaboración con la NASA, aborda las estadísticas de cambio de temperatura en el planeta entre 1961 y 2025. Su propósito es monitorear el calentamiento global en tierra firme, país por país y región por región, para evaluar los riesgos que este fenómeno representa sobre la producción de alimentos y los medios de vida de las personas en todo el mundo. Los datos se comparan con una línea base climática del periodo 1951–1980, lo que permite ver con claridad cuánto ha cambiado la temperatura desde entonces.
Los hallazgos del informe son alarmantes: el año 2025 fue el segundo más cálido en la historia registrada, con una temperatura promedio en tierra 1.9 °C por encima de la línea base, solo superado por 2024 (2.1 °C), convirtiendo a 2023, 2024 y 2025 en los tres años consecutivos más calurosos jamás documentados. Europa fue la región más afectada, con un aumento de 2.7 °C, seguida por Asia Central (3.1 °C) y Europa del Este (2.8 °C). Casi la mitad de todos los países del mundo —109 de 223— superaron el umbral de 1.5 °C establecido por el Acuerdo de París como límite crítico para evitar consecuencias climáticas catastróficas, y estas zonas albergan a aproximadamente 4,100 millones de personas.
La conclusión del informe es clara y urgente: el calentamiento global ya no es una proyección a futuro, sino una realidad medible que avanza aceleradamente y que pone en riesgo directo tanto a las personas como a las tierras donde se produce el alimento que nos alimenta. El 54% de la superficie agrícola mundial se encuentra hoy en países que superan el umbral de 1.5 °C de calentamiento, una cifra que era menor al 2% apenas hace dos décadas. Este cambio drástico en tan poco tiempo subraya la necesidad urgente de actuar frente al cambio climático antes de que sus efectos sobre la seguridad alimentaria sean irreversibles.

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